Hay reformas que cambian una vivienda por completo. Ventanas nuevas, cocina, baños, suelo, pintura, climatización… y, después de meses tomando decisiones, llega por fin el día de volver a entrar a vivir.
La puerta continúa siendo la misma. Y también la cerradura instalada muchos años atrás.
Eso no significa necesariamente que haya que cambiarla. Pero después de renovar prácticamente toda la casa parece un buen momento para preguntarse si el sistema de acceso sigue teniendo sentido.
Durante una reforma las llaves pasan por más manos de las habituales
Es normal. Puede necesitarlas la empresa de reformas, el pintor, el electricista, el instalador de la cocina o algún familiar encargado de supervisar trabajos.
No hay nada extraño en ello. El problema es que al terminar resulta difícil saber si durante semanas o meses se hizo alguna copia adicional o quién conserva todavía una llave.
Por eso algunos propietarios aprovechan el final de la obra para cambiar el bombín. No porque haya ocurrido nada, sino porque es una forma sencilla de empezar de nuevo sabiendo exactamente cuántas llaves existen.
En una vivienda con varios accesos, no mires únicamente la puerta principal
En casas con garaje, jardín, trastero o entrada lateral conviene revisar el conjunto. Puedes tener una puerta principal moderna y muy bien protegida y, al mismo tiempo, mantener una entrada secundaria con un sistema bastante más antiguo.
Cuando pensamos en seguridad solemos fijarnos en la puerta más visible. Sin embargo, una revisión útil consiste en comprobar por dónde se puede entrar realmente y qué tipo de cierre tiene cada acceso.
Una puerta robusta no garantiza una buena cerradura
El aspecto exterior puede engañar. Una puerta pesada transmite sensación de seguridad, pero el resultado depende del conjunto formado por puerta, cerradura, bombín, escudo, marco e instalación.
Por eso no siempre hace falta sustituir la puerta completa para mejorar el acceso. En algunas instalaciones se consigue una mejora importante actualizando componentes concretos. En otras existen limitaciones estructurales que conviene conocer antes de gastar dinero.
La reforma también puede haber cambiado el ajuste de la puerta
Un suelo nuevo, trabajos de pintura, polvo de obra o pequeños cambios en las bisagras pueden hacer que una puerta que antes cerraba bien empiece a rozar o necesite más fuerza.
Si después de la reforma notas que la llave gira peor, no des por hecho que el bombín está averiado. Puede ser un problema de alineación. La diferencia importa porque la solución también es diferente.
El final de la obra es un buen momento para decidir
Mientras la vivienda todavía está en fase de ajustes es más sencillo revisar el acceso, decidir quién necesita una copia definitiva y corregir cualquier pequeño problema provocado durante los trabajos.
Si quieres revisar el sistema antes de dar la reforma por terminada, José Boza Cerrajeros ofrece servicio de cerrajeros en La Pobla de Vallbona para cambios de bombín, cerraduras, aperturas y ajustes de puertas. La idea no es cambiar por cambiar, sino comprobar si el sistema que protegía la vivienda antes de la obra sigue siendo el que quieres utilizar después.
Después de renovar una casa entera, revisar cómo se entra en ella parece un detalle pequeño. Hasta que las nuevas llaves vuelven a circular durante otros diez años.